Suelos y abonos
La mitad de una cosecha se decide antes de sembrar, en el suelo. Un suelo con pH corregido aprovecha el fertilizante que recibe; uno ácido lo desperdicia. Un suelo con materia orgánica retiene agua y nutrientes; uno «cansado» deja escapar ambos. En esta categoría enseñamos a leer el suelo con un análisis de laboratorio (y qué significa cada número), a corregirlo con encalado y enmiendas, y a construir fertilidad con compost, estiércoles y abonos verdes antes de hablar de abonos químicos.
La regla de la casa: ningún plan de fertilización serio empieza sin análisis. Todo lo demás es adivinar con dinero ajeno.